APERITIVOS Y ENTRANTES

domingo, 30 de marzo de 2014

ALBÓNDIGAS DE BACALAO

La receta de hoy es una tradición en muchas comunidades españolas, y sobre todo en Cuaresma, ya que el principal protagonista es el bacalao en salazón. Nunca las había hecho antes, y recorriendo estos mundos de Internet he visto varias formas de prepararlas, casi todas llevan patata en su elaboración, pero yo he escogido ésta en la que no lleva, y debo decir que están buenísimas, super tiernas y jugosas. La receta la he copiado del blog "Recetas de rechupete".  




ALBÓNDIGAS DE BACALAO


INGREDIENTES:

500 gr. de bacalao desalado
2 rebanadas de pan de molde
Leche
1 huevo
2 dientes de ajo
150 gr. de pan rallado
Un buen puñado de perejil
50 gr. de piñones
Aceite de oliva virgen
Una cebolla mediana
Harina, para rebozar
Un huevo batido

PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos será desalar el bacalao, dependiendo del grosor lo tendremos en agua más o menos horas. Yo éstos que he utilizado los he tenido desalando unas 24 horas, estaban perfectos, ya que no me gusta el bacalao desalado en exceso, para que no pierda ese sabor tan característico.

Una vez tengamos el bacalao desalado, lo secamos con papel absorvente y lo desmigamos en trozos pequeños. Reservamos.


Las pieles y las espinas más grandes las ponemos en una cazuela, las cubrimos de agua y ponemos a cocer a fuego fuerte durante 15 minutos. Apartamos y cuando esté frío colamos. 


Quitamos la corteza a las rebanadas de pan de molde, las desmenuzamos, empapamos de leche y dejamos reposar. 
Echamos el bacalao desmigado en un bol, añadimos los dientes de ajo bien picaditos y el perejil, mezclamos bien. 
Añadimos el pan de molde bien escurrido y el huevo batido, seguimos mezclando, echamos los piñones y el pan rallado poco a poco, para ir viendo la consistencia de la masa, cuando la veamos compacta, y la podamos manejar, para formar las bolas, ya la tendremos. 



Ponemos abundante aceite a calentar, en una sartén honda. Mientras se calienta vamos formando bolas, no muy grandes para que se hagan bien por dentro. Las pasamos por huevo batido y harina y las vamos friendo hasta que estén doraditas. Las vamos sacando a un plato con papel absorvente, para retirarles el exceso de grasa. Reservamos. 

Picamos menudita la cebolla, y en una cacerola, la sofreímos, a fuego medio,  con un poco del aceite donde hemos frito las albóndigas, eso sí colado; cuando la cebolla esté pochadita, incorporamos las albóndigas y añadimos el caldo que habíamos reservado de cocer las pieles del bacalao, más o menos hasta cubrirlas por la mitad. Dejamos cocer a fuego medio, unos quince minutos, hasta que la salsa engorde un poquito. Movemos la cacerola con movimientos de vaivén, para que se impregnen bien todas las albóndigas, y listas para servir. 




sábado, 29 de marzo de 2014

BOCADITOS DE CALABACIN

Ésta es otra de ésas recetas que tanto valen, para un segundo plato, una guarnición o un estupendo aperitivo, en el que vamos a sorprender a nuestros invitados, ya que no son muy habituales éste tipo de tapas. También nos sirve para "disfrazar" la verdura y así poder ponérsela a los que son un poco reacios para lo "verde" jejeje, ya que éstos bocaditos, están de vicio. 




BOCADITOS DE CALABACIN


INGREDIENTES:

1 calabacin grande
2 o 3 lonchas de jamón de York
Queso en lonchas, al gusto
1 huevo, para rebozar
harina
pan rallado
sal
Aceite de oliva

PREPARACIÓN:


Escogemos un calabacin que no tenga manchas, ni incisiones y presente una piel firme y brillante, lavamos bien, secamos y sin pelarlo lo cortamos en rodajas como de medio centímetro, las colocamos sobre papel absorvente y salamos por ambos lados. Reservamos. 
Con un cortapastas del tamaño aproximado de las rodajas del calabacin, cortamos círculos de jamón de york y queso. Ahora sobre cada rodaja de calabacin colocamos una rodaja de jamón de york y otra de queso. Tapamos con otra rodaja de calabacin. 




Con cuidado, vamos pasando los bocaditos primero por harina, luego por huevo batido y por último por pan rallado; presionamos bien, para que el pan quede adherido y el bocadito se quede compacto y no se deforme al freír. 





Conforme los vayamos empanando, los colocamos en un plato y reservamos. 




Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén honda, cuando el aceite esté caliente, pero no demasiado ya que si no el pan se quemaría y el aceite se estropearía y los bocaditos no nos saldrán con ese bonito color dorado. 
Vamos friendo en tandas de cuatro, para que no baje mucho la temperatura; cuando hayan cogido color de un lado, damos la vuelta con cuidado y dejamos que se dore por el otro. Sacamos a un plato con papel absorvente, para retirar el exceso de aceite, y luego los pasamos a la fuente de presentación. Así hasta terminar con todos. 

Quedan unos deliciosos bocaditos crujientes por fuera y supertiernos y jugosos por dentro; yo en ésta ocasión los he acompañado de una ensalada de pimientos rojos asados. 



domingo, 23 de marzo de 2014

TORREZNOS

Para hoy, casi que no hay receta; pero como son todo un éxito cuando los hago, que es más de tarde en tarde que los de casa quisieran, pues os enseño cómo los preparo yo, hechos así quedan tiernos y crujientes, se deshacen en la boca; acompañados de una cervecita fresca, son una verdadera delicia. Me enseñó a prepararlos, mi tia Angeles, una gran persona, a la que desde aquí, con ésta humilde receta, al iguel que ella es, quiero agradecer todo lo que he ha hecho por mi, y lo que ha representado en mi vida. Gracias "chacha", por ser así.  




TORREZNOS

INGREDIENTES:

Tocino de cerdo fresco (bajito, no muy alto)
Aceite 
Sal

PREPARACIÓN:

Pedimos al carnicero que nos haga tiras el trozo de tocino; sacamos de la nevera, salamos y  dejamos fuera una media hora, para que se airee y seque. 



Ponemos unos dos dedos de aceite en una sartén, colocamos las tiras de tocino, con la corteza hacia abajo y mantenemos a fuego medio bajo hasta que estén a medio de freír; en éste momento apartamos del fuego y dejamos enfriar. Si tenemos que hacer dos tandas, sacamos ésta primera a un plato y repetimos la operación con la segunda tanda. Si las vamos a hacer de una sola vez, no es necesario apartarlas a un plato. 

Una vez que el aceite se ha enfriado, volvemos a poner la sartén al fuego, pero ésta vez a fuego fuerte, y vamos friéndolas, dándoles vueltas muy a menudo, para que se hagan bien por los dos lados y no se quemen. 


Se van enroscando, y la corteza poniéndose hueca y crujiente. Cuando estén dorados, sacamos a un plato con papel absorvente de cocina, para eliminar el exceso de aceite. Dejamos enfriar, y ya los tenemos listos para disfrutarlos con una cervecita fresca. 


lunes, 17 de marzo de 2014

ROSQUILLAS DE NARANJA

Estando ya en plena cuaresma, y todavía sin publicar ninguna receta típica de éstas fechas. Para ponerle remedio, he pensado en éstas rosquillas, la receta base es la misma que las rosquillas de anís, receta heredada de mi madre, y que siempre sale bien. En ésta ocasión las he hecho con zumo de naranja, y debo decir que me han gustado mucho, tanto como las de anís que son mis preferidas. Y a los de casa, no os quiero ni contar; han quedado superbuenas, crujientes por fuera y tiernas y esponjosas por dentro. 




ROSQUILLAS DE NARANJA


INGREDIENTES:

3 huevos, tamaño L
600 gr. de harina, aproximadamente.
9 cucharadas de aceite de oliva suave (70 gr. aproximadamente)
9 cucharada de azúcar (200 gr.)
12 cucharadas de zumo de naranja (160 gr.)
La piel de una naranja
Unos anisetes en grano
3 sobres de gasificante
Aceite para freírlas,  de girasol u oliva, al gusto.
Azúcar para rebozar.

PREPARACIÓN:

Mycook:


Ponemos en el vaso el azúcar, la piel de la naranja (sin nada de blanco, para que no amargue) y los granos de anís, programamos 10 segundos, velocidad 5-7-9, para pulverizar el azúcar. Colocamos la paleta mezcladora, añadimos los huevos y programamos cinco minutos, 40º, velocidad 4. Pasado el tiempo volvemos a programar mismo tiempo y velocidad, pero sin temperatura. 




Quitamos la paleta mezcladora, echamos el aceite, el zumo de naranja y la mitad de la harina con los sobres de gasificante; mezclamos 15 segundos velocidad 3. Pasamos la mezcla a un bol y vamos añadiendo el resto de la harina poco a poco; dependiendo del tamaño de los huevos y la absorción de líquido de la harina necesitaremos más o menos. Nos debe quedar una masa, que se nos pegue un poco en las manos, pero que podamos manejar fácilmente, untándonoslas con un poco de aceite, para poder darle forma a las rosquillas. Si echamos harina en exceso, nos quedaran duras y secas. Cuando tengamos la masa lista, la dejamos reposar una media hora. 



Pasado el tiempo del reposo, ponemos abundante aceite a calentar en una sartén honda. Para que las rosquillas nos queden esponjosas deben flotar en el aceite al freírse. Cuando el aceite esté caliente, a una temperatura media, ya que si está muy fuerte se quemarían por fuera sin hacerse bien por dentro. Vamos cogiendo porciones de masa, más o menos iguales, formamos bolitas, metemos el dedo y hacemos un agujero en el centro, y vamos estirando; el agujero lo haremos grande, para que no se nos cierren al freírse. Echamos a la sartén en tandas pequeñas, 3 o 4 rosquillas como mucho, para que no baje la temperatura del aceite. Les vamos dando vueltas, hasta que estén doraditas. 



Las vamos sacando a un plato con papel absorvente de cocina, para retirarles el exceso de aceite. Estando todavía calientes, las pasamos por azúcar, rebozamos bien por todos lados, sacudimos para retirar el exceso de azúcar, y las vamos colocando en una fuente. 



Modo tradicional:

En un bol trituramos el azúcar, la corteza de la naranja y los anises con la batidora. Colocamos las varillas eléctricas y batimos hasta conseguir una mezcla blanquecina con la consistencia de una crema. Añadimos el aceite y el zumo de naranja, mezclamos suavemente. Incorporamos la mitad de la harina con los sobres de gasificante, mezclamos bien y le vamos añadiendo poco a poco el resto de la harina; hasta obtener una masa como he explicado antes. 
El resto de la receta es igual, a ambas formas de preparación. 

¡Mirad que esponjosas quedan!

miércoles, 12 de marzo de 2014

CALAMARES EN SALSA AMERICANA

Hoy una receta, que bien nos puede servir como una estupenda tapa o bien como un segundo plato. Los calamares me encantan, cocinados de todos modos, a la plancha, a la andaluza, en salsa, en los guisos, sopas... vamos un alimento muy versátil, con un sabor espectacular; cocinados de ésta forma son una delicia, eso sí, hay que preparar una buena barra de pan, ya que no puedes parar de "mojar". Vamos a ello. 




CALAMARES EN SALSA AMERICANA


INGREDIENTES:

1 Kg. de calamares, de los medianos
1 diente de ajo
1/2 cebolla, grande.
3 cucharadas de tomate frito
1 cucharadita de azúcar moreno
50 gr. de coñac
1 vaso pequeño de caldo de pescado
1 guindilla de Cayena
Aceite de oliva virgen extra
Un poco de sal.

PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos será limpiar los calamares y cortarlos en anillas. Ponemos buen un fondo de aceite en la cubeta de la fussioncook, programamos menú freír, cuando el aceite esté caliente añadimos la guindilla y sofreímos unos segundos. Retiramos; echamos el diente de ajo freímos hasta que esté dorado, cuidado porque se hace enseguida, y si se nos quema, ya no vale; sacamos el ajo y lo ponemos en el vaso de la picadora junto con la cebolla cortada en cuartos. 




Picamos la cebolla y el ajo, lo ponemos en la cubeta, añadimos un poco de sal y la cucharada de azúcar y freímos hasta que esté doradita. 




Incorporamos los calamares, damos unos vueltas para que se sofrían, y añadimos el vaso de coñac y dejamos evaporar unos minutos.  





Agregamos el tomate frito, damos unas vueltas incorporamos el vaso de caldo de pescado, removemos bien; cancelamos menú actual,  tapamos la olla y programamos menú horno pescado 10 minutos, válvula cerrada. Cuando acabe el tiempo, despreseurizamos, abrimos la olla y con la tapa abierta, ponemos unos minutos en menú al gusto 150º  para reducir un poco la salsa hasta que nos quede a nuestro gusto. 

Notas: Si no tienes caldo de pescado, puedes utilizar un vaso de agua  en el que habremos puesto  una pastilla de caldo de pescado y lo hemos tenido cociendo unos minutos. 

Si el plato se va a utilizar como segundo plato, servirlo con arroz blanco. Y en cualquier caso, no olvidar el pan, es imprescindible. La salsa está tan buena que no se puede parar de mojar. 

sábado, 1 de marzo de 2014

BIZCOCHO DE VINO DULCE Y TRUFAS

Los que me conocéis y  pasáis por aquí a menudo, sabéis que me encanta preparar bizcochos. Éste que os traigo hoy lo hice hace ya algunas semanas, y hasta ahora no le había llegado su turno, pero como todo llega, aquí lo tenemos, un bizcocho muy bueno, con ese sabor especial que le da el vino dulce, el gusto de encontrarnos en su interior las trufas de chocolate y el crujiente del exterior que le aportan las almendras. 




BIZCOCHO DE VINO DULCE Y TRUFAS


INGREDIENTES:

4 huevos
200 gr. de harina
100 ml. de aceite de oliva suave
100 ml. de vino dulce de Jerez
180 gr. de azúcar
Trufas o perlitas de chocolate
2 cucharaditas de levadura en polvo
Un pellizco de sal
Mantequilla, para engrasar el molde
Azúcar para espolvorear la base del molde
Almendra cruda en cubitos. 

PREPARACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º. Forramos la base de un molde desmontable con papel de hornear, pincelamos con mantequilla, espolvoreamos con abundante azúcar y cubrimos con almendra cruda en cubitos. 




Separamos las yemas de las claras. Colocamos la paleta mezcladora en el vaso de la mycook, y montamos las claras con una pizca de sal, velocidad 4, durante cinco minutos; cuando empiecen a montar, quitamos el vaso dosificador y vamos añadiendo, poco a poco, 100 gr. de azúcar; hasta que tengamos un merengue bien firme.


Sacamos y reservamos en un bol grande. 

Sin lavar el vaso, ponemos la harina, la levadura, el resto del azúcar y programamos unos segundos, velocidad 6, para tamizar. Seguidamente añadimos el aceite, el vino y las yemas y programamos 10 segundos velocidad 7. 




Vertemos éste preparado sobre el merengue que habíamos reservado, y con unas varillas vamos integrándolo, con movimientos suaves y envolventes, para que no nos baje la preparación. 




Vertemos la mezcla en el molde que habíamos preparado, y vamos echando las trufas por todo el molde dejándolas que se hundan. Introducimos en el horno, y horneamos 45 o 50 minutos, eso como siempre digo dependerá de cada horno; hasta que al pincharlo con un palillo salga seco. 

Dejamos enfriar, desmoldamos y damos la vuelta, para que nos quede la parte de abajo del bizcocho arriba. No decoramos con nada más, ya que queda una superficie crocanti y crujiente.



Un sabor delicioso, y una gozada encontrar las trufas de chocolate dentro del bizcocho.